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Bitácora

Cuaderno de astillero

Notas de taller sobre construcción, restauración y puesta a punto. Cada barco lleva su historia; estas son algunas.

Runabout clásico: de las cuadernas a la caoba

Casco lijado de una lancha clásica con la línea central de la cubierta marcada en caoba y arce

Las lanchas de línea italiana de los años cincuenta y sesenta —esos runabouts de casco rojo, cubierta de caoba y filete blanco— son el corazón del taller. Reproducirlas a escala de radiocontrol tiene poco de maqueta y mucho de carpintería de ribera: el barco se levanta de dentro afuera, igual que el original.

El esqueleto

Todo empieza con la quilla y las cuadernas cortadas a láser. Se montan sobre un banco de trabajo, perfectamente aplomadas y a escuadra, porque cualquier desviación aquí se arrastra hasta el final. Una vez encoladas y con los refuerzos puestos, ya se intuye la silueta.

Cuadernas de balsa cortadas a láser montadas sobre el banco Casco de la lancha forrado con las cuadernas todavía visibles

Forrado y cubierta

El casco se forra con tablilla fina, pieza a pieza, mojando y presentando cada tira para que siga la curvatura sin forzarla. Después llega el trabajo más lento: la cubierta. Cientos de listones de caoba alternados con finísimas tiras claras de arce que imitan el calafateado. Se enfila la veta central, se colocan los laterales simétricos y se remata con la característica «V» de la popa.

Lijado, imprimación y barniz

Con el casco cerrado empieza el ciclo de lijar, tapar poro, lijar, imprimar y volver a lijar hasta que la superficie es un espejo. La obra viva se pinta —rojo, verde inglés, según el modelo— y la cubierta se barniza a varias manos. El resultado es una lancha que, quieta sobre su peana, ya parece estar navegando.

Mariano lijando el casco de una lancha en el balcón Lancha clásica terminada con parabrisas y luz de navegación

Restauración de un llaüt: devolverlo al agua

Llaüt mediterráneo de radiocontrol en verde y blanco sobre su peana

No todo es construir de cero. A veces llega un modelo antiguo —una barca tradicional del Mediterráneo, un llaüt de faena con su caseta de gobierno— que lleva años parado y merece volver a navegar. Restaurar tiene su propio ritmo: hay que entender qué hizo el modelista original antes de tocar nada.

Diagnóstico

Se revisa el casco palmo a palmo: juntas abiertas, madera reseca, pintura levantada, herrajes picados. En este llaüt había que abrir la cubierta para acceder a la bancada del motor y al eje, así que se retiró con cuidado la tapa de registro para no dañar el entablado de alrededor.

Cubierta del llaüt abierta con las cuadernas y el eje a la vista Proa del llaüt con la matrícula CC 291632 repintada

Saneado y acabado

Se consolidan las zonas débiles, se rehacen las juntas y se repone la madera que falta. Luego, pintura: respetando los colores de siempre —verde, blanco y rojo bajo la flotación— y recuperando detalles como la matrícula y el filete de la regala. La mecánica se revisa entera antes de cerrar.

El objetivo no es que parezca nuevo, sino que parezca bien cuidado. Un clásico que vuelve al agua con dignidad.

Genesis 72: puesta a punto de un catamarán

Catamarán de competición Genesis número 72 sobre su soporte

En el otro extremo del taller están los barcos de velocidad: catamaranes de casco de composite que apenas rozan el agua. Aquí no manda la estética sino los milímetros. Un buen reglaje es la diferencia entre volar estable y clavar la proa.

Mecánica

Motor brushless refrigerado por agua, variador de gran amperaje y un servo de timón con par de sobra. Todo va anclado a una bancada rígida y alineado con el eje: cualquier holgura se convierte en vibración, y la vibración, en avería.

Interior del catamarán con motor Spektrum, variador y servo Tren de propulsión con soportes de aluminio, hélice de latón y timón

Reglaje

Se ajusta el ángulo del eje portahélices, la altura del timón y la posición del centro de gravedad moviendo la batería unos milímetros adelante o atrás. Se prueba, se observa cómo apoya el casco a distintas velocidades y se vuelve a corregir. Cuando el catamarán se asienta sobre los patines y traza limpio, está listo.

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